El éxito viene cuando tus sueños
son más grandes que tus excusas

EL LECTOR Y EL DISEÑADOR

“Se sentaron en sus sillas sabiendo que sería su última cita.”El lector, en la frase anterior percibe una melodía de seseo llena de significado fruto de la relación entre palabras que crean un conjunto coherente. El diseñador, por otro lado, en la aliteración ve ocho eses (“s”) las cuales, dependiendo de la composición, podrían ser todas diferentes. – ¿Diferentes? Si hablamos de la misma letra… – O todas iguales, toda la frase igual. – ¿Toda la frase igual? ¡Si las letras son distintas! –
Todo se remonta a los primeros años de nuestras vidas cuando todos somos niños y compartimos aprendizaje. En este caso el de las letras.
Empezamos a distinguirlas entre sí según su forma y a otorgarles a cada una un sonido fonético. Después, al combinarlas, creamos nuestras primeras palabras. Con esto podemos decir que ya sabemos  leer y escribir.
Posteriormente vamos ampliando el conocimiento y, como un lego, construimos nuestras primeras frases llenas de sentido, más tarde textos, y finalmente, para terminar nuestra formación básica, ejercemos y practicamos la comprensión lectora, la más útil de las herramientas para el viaje de la vida.
Pasados los años, vuelve para el diseñador la formación en el campo de las letras, lo que le hará distinto al resto de la humanidad. Ahora, debe centrarse en la forma de cada una de estas y debe adquirir la habilidad de distinguirlas según sus rasgos físicos. Las debe considerar… Caracteres tipográficos.
Pero no se asusten, para todos, la letra continúa siendo una expresión gráfica que representa un sonido, aunque para el diseñador la primera parte será de vital importancia en su profesión y, por lo tanto, en su día a día.
Podemos decir que las letras están construidas por trazos generales que nos permiten identificar cada una de ellas, y que es el diseñador quien le añade las características (como puede ser su grosor, inclinación, acabados…) que les darán el carácter particular.
Así pues, una misma letra puede adoptar trazos diferentes sin ningún tipo de relación formal según pertenezca a una familia o a otra (clasificación que se les otorga según la anatomía del tipo, ya que las letras tienen brazos, piernas, hombros, orejas, cuello, y hasta cola, entre otras partes).
No obstante, a pesar de tanta técnica, esta tiene un fin interpretativo hacia el lector corriente. Y es aquí donde culmina nuestro trabajo: la tipografía despierta en el observador reacciones automáticas y subconscientes que corresponden al contenido emocional de estas, refiriéndome a si se le quiere dar un tono divertido o por lo contrario serio, formal, moderno o tradicional… Y esto se consigue además de escogiendo la tipografía más adecuada, añadiéndole color, peso, textura, con las proporciones, etc.
A todo esto, sumarle que la tipografía siempre está contextualizada: cubre una superficie, compone una página… lo que hace que sea quien sugiere el contenido a primer golpe de vista.
Así pues, hablando de letras y de significados, podemos afirmar que la forma y otros aspectos gráficos que ayudan, así como el entorno y disposición en este, proporcionan más información que la letra misma por su sola presencia.
Y como toque final, más allá de la tipografía en sí, y para darle un poco de color y de arte al asunto, cerrar brevemente con el lettering. Que aún va más allá, ya que consiste en convertir la tipografía en un dibujo creativo, normalmente una composición creada para un caso y un contexto específico.
Este tipo de composiciones libres, a pesar de partir de una base formal, son independientes del alfabeto completo. El diseñador, con ellas, llega a conseguir composiciones tanto de alto valor estético como expresivo. De aquí la utilización de lettering en logotipos, portadas, carteles… lo que distingue pero al mismo tiempo refuerza el contenido tipográfico que acompañan.

Alba Boyer – Directora de Arte Blackstone Barcelona